Hay proyectos que no nacen de una idea, sino de una vivencia
que te atraviesa y te transforma.
Este es uno de ellos.
Durante años he trabajado como Coach, apoyando a personas en procesos de cambio y desarrollo personal.
Sin embargo, cuando el cuidado de mi madre transformó mi realidad, mi enfoque dejó de ser conceptual.
Mi propia vivencia redefinió por completo mi forma de trabajar y me impulsó a volcar toda mi experiencia en un propósito claro: acompañar a quienes transitan ese mismo camino.


Cuidar a una madre no es solo cuidar a un familiar.
Es acompañar a la mujer que te dio la vida en el momento en que los roles se invierten: ella, que siempre te cuidó, ahora depende de ti.
En mi vida, esta etapa marcó un antes y un después. No solo por el desgaste físico, sino por todo lo que implicó a nivel vital:
Como les ocurre a tantas personas cuidadoras, me olvidé de mí.
Perdí las referencias, perdí el equilibrio y perdí la salud. Caí de lleno en el Síndrome del Cuidador.
Fue en ese punto de quiebre cuando entendí algo esencial: cuidar sin apoyos, sin herramientas y sin acompañamiento no es sostenible.
Y aunque sé que cada vivencia de cuidado es única, hay un punto común a todas ellas y es que si cuidas sin cuidarte, el coste emocional, físico y mental siempre es demasiado alto.
Así nació Cuidar al Cuidador
Un proyecto que nació cuando descubrí la necesidad de aprender a cuidar desde un lugar más sano, y enriquecí mi acompañamiento como Coach con mi propia vivencia.
Hoy, mi misión es dar a otras cuidadoras ese apoyo que yo misma necesité y apenas encontré.
No te traigo recetas mágicas, sino la comprensión real de quien ha estado exactamente en tu misma situación.
Me comprometo a darte un espacio que sea solo para ti, donde seas vista, escuchada y acompañada de verdad.
El objetivo es que cuides sin dejar de ser tú, que recuperes tu identidad y que puedas vivir esta etapa con cierto bienestar.

Esta ha sido mi trayectoria
Mi camino profesional comenzó en el entorno del Marketing y la Publicidad, pero la necesidad de buscar un propósito más profundo me llevó a dar un giro en 2008.
Fue entonces cuando me certifiqué en Coaching, Inteligencia Emocional y PNL, iniciando un recorrido de acompañamiento a mujeres en momentos de cambio, crisis y reestructuración vital.
Tras mi experiencia personal como cuidadora, decidí dar un paso más para profesionalizar ese apoyo.
Me formé en Asistencia a Personas Dependientes en el Domicilio, lo que me permite entender el cuidado desde su realidad logística y cotidiana, y me certifiqué como Instructora de Mindfulness, una práctica que integro en las sesiones para aportar presencia y regulación emocional, siempre adaptada al ritmo de quien cuida.
Cómo te acompaño
Comprensión
No hablo solo desde la teoría. He vivido en primera persona el peso y el desgaste del cuidado, así que conozco tu situación desde dentro. Esto marca por completo la forma de escucharte, de entenderte y de sostener sin juzgarte.
Claridad
Juntas iremos poniendo nombre a lo que pesa y dando sentido a aquello que ahora mismo se siente difícil de sostener. Porque a veces no necesitas que te digan qué hacer, sino poder mirar lo que estás viviendo con más claridad.
Reconexión
Un espacio para volver a ti. Para recuperar poco a poco aquello que también eres más allá del cuidado: lo que te gusta, lo que te sostiene y lo que te hace sentir tú. Algo más cercano a lo que eras antes de que el cuidado lo ocupara todo.
Lo que a mí me reconecta
La cocina, mis plantas y el huerto son las formas en las que recargo mis pilas y recupero fuerzas.
Me gusta hacerlo despacio, con atención y respetando los tiempos de cada proceso: preparar la tierra, observar cómo crece el huerto, cocinar con música de fondo y cuidar cada detalle.
Para mí, tanto cultivar como cocinar son otra manera de cuidar. Y, sobre todo, de cuidarme.
Disfruto de la paciencia y la presencia que requieren, y de saborear aquello que se ha preparado con calma y atención.


Este proyecto es también una forma de honrar a mi madre.
Me siento muy afortunada de poder ayudar a otras personas que viven los mismos problemas que yo superé, acompañándolas para que no tengan que
atravesar solas un camino tan exigente.
Sé que ella estará orgullosa y feliz.
